La inteligencia emocional

Sentir puede proporcionarle al ser humano las mejores sensaciones del mundo, sentir el amor de otro nos reconforta, sentir amor hacia otros nos llena, la inteligencia emocional. La emoción puede tener ambas caras, hacer doler nuestra alma y hacernos llorar de alegría.

Pero qué sucede, cuando no identificamos nuestras emociones? Pues seguramente nos conducirá a un estado de confusión e incluso frustración. Estos estados se pueden dar en los adultos, a menudo no entendemos o no identificamos lo que nuestro coranzón nos dice sentir. Si no sabemos que nos ocurre, como podemos, entonces, actuar de la manera más correcta?

Todo esto si los trasladamos a un niño, el sentimiento de confusión es aún mayor. Esta consfusión puede conducir a un estado de frustración, imcomprensión, insegurida y incluso baja autoestima. Por todo esto es fundamental que los niños conozcan e identifiquen sus emociones y actúen en consonancia con ellas.

También es importante entender las emociones de los demás, para ellos es imprescindible ponernos en su lugar, logrando de esta forma no hacer daño a los demás y tampoco hacernos daño a nosotros mismos con las emociones que los demás proyecten sobre nuestra pesona.

Empatizar con los demás, hará que los demás estén a gusto a nuestro lado; que no hagamos daño de manera gratuíta y que los demás se sientas respetados por nosotros.

Gestionar nuestras emociones nos ayudará a ser más felices, a avanzar como personas.

La inteligencia emocional

La inteligencia emocional

Si cuando nos hacen una crítica, en vez de enfadarnos que puede ser el primer impulso, conseguimos actuar de forma inteligente podremos crecer con esa crítica; verla con cierta distancia y aceptar que en ocasiones nos equivocamos, lo que nos hace avanzar es corregirlo.

Si manejamos sentimientos como la ira, la rabia o la ansiedad nos ayudará a vivir con mayor grado de felicidad y bienestar. Actuar con la cabeza ante estas situaciones nos permitirá racionalizarlas y descargarlas de dramatismo.

Desde esta inteligencia tendremos más herramientas para adaptarnos a las personas que vayamos conociendo a la largo de la vida; podremos actuar además, mucho mejor ante los retos que surjan en el camino, reaccionar a la adversidades y sentir de una manera más sana para nosotros.

Como en todos los aspectos de la vida, el dicho que dice que nunca es tarde para aprender puede aplicarse a la gestión de las emociones.

No obstante, ayudar a los niños desde bien pequeños a que identifiquen sus emociones y actúen en consecuencia les permitirá tener un desarrollo personal más pleno y con él un mayor éxito en los demás aspectos de su vida.

Libros como El Monstruo de Colores de Anna Llenas, El Emocionometro del Doctor Drilo o El Osito Kuma Kuma pueden ser una excelente herramienta para ayudarles en esta labor.

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